sábado, 10 de julio de 2021

Nada


Raggio nella nebbia

La diseminada aparición de espigadas grúas metálicas entre los tejados de la ciudad junto con la rehabilitación de locales abandonados para su inmediata puesta a punto y próxima apertura de negocios, demuestra, inexorablemente, una cierta actividad económica, y, como poco, una nueva alta de servicios (agua, luz) acompañada de sus generados impuestos correspondientes sin contar la cantidad de bocadillos, bebidas y comidas que estos trabajos comportan en una suerte de lotería menor para el Sector.

Por todo ello, las obras de adecuación del espacio situado en los bajos de la Calle Fulton (ingeniero e inventor) muy cercano a la plaza más conocida y transitada del Barrio fueron acogidos con simpatía y satisfacción. 
Si cerrar un negocio es la quiebra de un proyecto fallido y supone una involución que causa una enorme tristeza, recuperarlo, al revés, es una victoria consistente en alumbrar un nuevo punto de luz y de vida en el infinito ciempiés multicolor de la Ciudad..



La cantidad de personal desplegado y la facilidad con que los diversos materiales se prodigaban a su entrada, en el tránsito de las furgonetas que los transportaban, como si la tienda estuviera en algún sitio montada, ya proyectada, y solo faltara su traslado, hacía que pensar en la solidez de la Empresa, y, en la determinación de sus promotores. Se trataba, sin duda, de una realización a lo grande.

Si el amor y el dinero no se pueden ocultar, por la dificultad de controlar nuestra voluntariedad en la administración de su ostentación, este era el caso donde el segundo ámbito quedaba bien patente. 
Incluso para los ojos de un ignorante, el solo hecho de instalar el suelo con baldosas rústicas especiales, imitando a las utilizadas en las aceras de la ciudad, pero diseñadas exclusivamente para la ocasión con una especie de cero central, avalaba la importancia del asunto.