sábado, 22 de agosto de 2026

Charlas estivales: Bienvenidos al gallinero!


The Fakir

 Las películas nos gustan porque su temática nos toca de algún modo, nos afecta, nos conmueve, mantenemos algo en común pero esas afinidades no son estables, permanentes, en los demás casos, fuera de nosotros. Quiero decir, nuestra experiencia, la sensación que experimentamos ante un film no es extrapolable o compartible para un segundo o un tercer cinéfilo.

Por tanto, hablar de cine es una tontería o una inutilidad. Y mucho más recomendarlo. Transmitir un sentimiento es una ardua tarea. Es como hablar de sexo o explicar la sensación de degustar un bombón. El cine se visiona, el sexo se practica, el bombón se come. Así de fácil.


Me inicié como lector con Fotogramas y luego cambié a Dirigido por... y seguí durante algún tiempo programas televisivos sobre el Séptimo Arte. Ahora voy por libre. No encuentro donde documentarme y soporto como mejor puedo la avalancha de películas y series, que inundan las plataformas. En este momento se hace más necesario que nunca un Ambrosio, un antiguo mayordomo y chófer, reconvertido, que se dedique a encontrarnos películas de inusitado interés.

domingo, 16 de agosto de 2026

El Crepúsculo De Los Dioses - Billy Wilder


Título: El Crepúsculo de los Dioses
Título original: Sunset Boulevard
País: USA
Estreno en USA: 10/08/1950
Director: Billy Wilder
Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, D.M. Marshman Jr.
Reparto: William Holden, Gloria Swanson, Erich von Stroheim, Nancy Olson, Fred Clark, Jack Webb, Lloyd Gough, Cecil B. DeMille, Hedda Hopper, Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner, Franklyn Farnum.

Sinopsis:
Joe Gillis es un joven escritor de segunda fila que, viéndose acosado por sus acreedores, se refugia casualmente en la mansión de Norma Desmond, antigua estrella del cine mudo, la cual vive alejada de la realidad y sólo acompañada de su fiel criado Max. A partir de ese momento, la actriz pretende que Joe corrija un guión que ella ha escrito y que va a significar su regreso al cine.

http://www.elseptimoarte.net/peliculas/sunset-boulevard-993.html


El comienzo de El crepúsculo de los dioses es puro cine negro: coches a toda velocidad, sirenas de policía, una piscina, un cadáver en ella y una voz en off. Solo que en esta ocasión la voz que nos narra los sucesos es la del hombre que flota en el agua y que comienza a contarnos cómo llegó allí. En pocos minutos conocemos el principio y el final de la historia.





Vaya manera de empezar


Un triste final de inicio


El leopardo viene de lejos


El glamour se tiene o no


Todo tiene su precio


Un toque de atención


Vivir con desahogo


La ...


...última...


...interpretación


Ambiente relajado


Anécdotas y comentarios


Un trío perfecto


martes, 11 de agosto de 2026

La inaprensible capacidad para conducir



Hablaba ayer de la autonomía y tranquilidad que supone ser un chapuzas, ya que no un manitas, un sujeto resolutivo, ante pequeños inconvenientes, desajustes o arreglos en el ámbito doméstico / familiar. 
Por compararlo, de alguna forma, con la habilidad de saber conducir y la independencia y libertad que ello conlleva. Y llegado a este punto, caigo en la cuenta, de que esta facilidad para el volante y la destreza en la conducción que los pillos demuestran a muy temprana edad, no está generalizada en todas las capas de la sociedad.

Existen personas totalmente negadas para conducir. Y esta incapacidad se aprecia en contraposición a su estudios, escala social y puesto de responsabilidad que desempeñan. Dicho de otro modo, son capaces de ganarse la vida (bien), de desarrollar una actividad académica, de sobresalir meritoriamente en un cargo cuya función exige un alto grado de preparación, pero no esperes verlos en el asiento del conductor a los pedales del vehículo.


Marisol - El Cochecito

Por una dilación en la edad de obtener el permiso de conducir, con lo cual según su excusa, siempre ha sido tarde para asistir a Auto-escuela, o por un sentido del ridículo que les atenaza, siguen manteniendo esa "mancha" en su expediente.

Eso nos iguala. Y demuestra que todos arrastramos una limitación (o varias) más o menos confesables.