Un espacio inútil / intrascendente, para no iniciados, donde aparecerán comentarios, canciones / películas antiguas que poco o nada interesan, y, pobrecitas, ¡que pena! hayan acabado aquí.
El chauvinismo / chovinismo es la lupa que nos ofrece una visión exagerada de nuestras cosas en perjuicio de lo extranjero, considerando todo lo nuestro mejor solo por ser propio, y, contrario a este sentimiento, existe uno que no se como se llama, gilipollismo / derrotismo, digamos, consistente en tirar por tierra lo autóctono en beneficio de lo foráneo, por ajeno y por lejano. Esta absurda manera de ser nos ha dominado durante mucho tiempo y se extendía desde la preferencia por los electrodomésticos con marca impronunciable hasta el consumo del tabaco de contrabando importado en los cojones.
La música no estaba exenta de este menosprecio y siempre tubo mejor acogida algo de Chicory Tip o Don McLean a lo que, con dignidad y tremendo sacrificio, se producía aquí.
Por mi parte, confieso mi cuota de culpa de ese papanatismo palurdo, y, aunque tarde reconozco mi error no dejando de conmoverme por estas guitarras que nada, no me duele admitirlo, tienen que envidiar a las de Berckey, Bunnell, o Peek por mucho que su música viniera etiquetada como el Winston, de América.
La idea: Pongo ya, a disposición de quien la requiera, sin ningún coste, gratuitamente, cualquier película que haya aparecido aquí, y esté disponible, para visionarla.
La mecánica: Se deja un comentario en la elegida, y, se envíará un correo a mi mail facilitando los datos del interesado, para enviársela a su domicilio.
El compromiso: Cuando nazca otra petición se le comunicará al usufructuari@ actual, y estará obligado, solidariamente, a remitirla, en las mismas condiciones, a un tercero que seguirá la cadena.
Amadrinar / apadrinar: Para que la cosa resulte verdaderamente útil, no se trata sólo de ir adelante con las pelis que yo pueda aportar; lo maravilloso sería que esta idea cuajara, e, infinidad de personas que, tienen sus pelis olvidadas en un cajón, las desempolvaran, y, las pusieran a funcionar. Aunque sólo fuera una por cada uno. Su preferida. La propuesta más insólita, irreverente, arriesgada, o, la que consideren más injustamente olvidada, o, menospreciada.
Cómo?: Pasándome nota a mi mail de la película que ponen en cartel, y la incluiré en el catálogo, ampliando el stock de films para visionar, agrandando la oferta.
Por qué?: Porque vienen épocas para compartir, y, en mi caso, cada día me abruma más ser el "dueño" de las cosas. No quiero vínculos, necesito espacio para respirar, me sobran cacharros, quiero tener y no tener.
Sugerencias: Abro aquí un periodo reflexivo para ver si esto se puede hacer, y, espero por vuestra parte, si sois tan amables, me digáis, simplemente, que os parece esta idea. Gracias. Dejar nota en comentarios.
Divagaciones / making off: Ya se que muchos pensarán que es una absoluta estupidez, complicarse la vida, cuando lo fácil es contactar con cualquier plataforma y adquirir, en propiedad, para uno solo, directamente la película, claro.
Pero se trata de encontrarle la gracia a recibir una cinta descatalogada o fuera de mercado, que, alguien te envía, personalmente, a ti, en un cinema paradiso menor, entre iguales, itinerante, como cuando enviaban los rollos, enlatados, en sacas de lona gris a los cines más apartados y recónditos de la geografía.
Es decir, si valoramos nuestra aportación en términos crematísticos, el negocio es desalentador, ruinoso, pero, por una vez, tengamos altura de miras y obremos como suecos o daneses, abanderando una causa puntera, una iniciativa nueva.
Seamos generosos, pues en la medida que colaboremos y contribuyamos, más posibilidades habrá, y, mayor será el fondo cinematográfico para el común uso y disfrute.
Este sistema pretende recuperar cintas antiguas, extraviadas, rarezas y curiosidades que no se encuentren en el circuito comercial.
50 años: Esta es la antigüedad mínima que permitirá circular a una película en este "intercambio". De todas maneras, si alguien se siente molesto o perjudicado, rápidamente, retiraremos el film en cuestión. Queremos divertirnos, y, no nos anima, como queda claro, ningún afán de lucro o negocio.
Ámbito: Solamente abasteceríamos el territorio Español.
P.D. Compatir no es dividir una cosa en dos con un hachulejo* o, únete a una iniciativa pionera que te hará mejor, aunque, no mas delgad@ ni más rubi@ ni, por supuesto, con ojos, inesperadamente, azules.
Siempre me ha maravillado esa solidaridad pedestre, espontánea y primaria que nace entre nosotros a la pregunta sobre la ubicación de una calle, decir la hora que es (ya menos) o dar fuego (para fumar, aún menos, afortunadamente) que sin saber cómo, está establecido, tengamos el derecho natural de solicitar y por la otra parte toda la obligación de asistir. En una internacional de reciprocidad, de ayuda menor, fraternidad y camaradería.
Es un servicio gratuito entre iguales, de hoy por mí y mañana por ti, que no hace falta que te enseñen, viene ya de serie, en ese comportamiento exigido que nos permite vivir en sociedad.
Es un hecho simple que habla y delata nuestra generosidad como tribu, como pueblo. Que dice mucho de nosotros. Los hay que ante la consulta sobre una dirección y dada su proximidad, se ofrecen incluso a acompañarte aunque vayan en sentido contrario.
Y si se hiciera un estudio resultaría que hay provincias, regiones o zonas más proclives a colaborar, como las rurales, donde el ritmo de la vida es más lento en comparación con la vida frenética (frenopática) de la gran ciudad. O por caracteres, como se asocia a la simpatía, a la tacañería o el ahorro.
Dicho esto, este buen ejemplo de civismo, me cuesta entender todos aquellos comportamientos que se alejan de este patrón.
Recuerdo, con cierta decepción y amargura, episodios de estar buscando aparcamiento y ver a alguien dispuesto a dejar un sitio libre y acercarme para interrogar si marchaba y recibir como respuesta un no. Dar otra vuelta y en esa siguiente, descubrir el sitio vacío o alguien libremente ocupándolo.
Cuando la entrañable actividad epistolar está a la baja, expongo a su curiosidad como modelo éste correo enviado a la Asociación de Vecinos de mi Barrio, para subsanar la irregularidad y abandono que supone tener un reloj centenario parado.
Hubo un tiempo en que ese medio de comunicación tuvo vital relevancia, incluso para acceder a un trabajo se requería obligatoriamente, redactar unar escrito de puño y letra para adentrarse en la personalidad del candidato, (ahora supongo que bastará un selfie con su mascota) y existía un modelo literario de misiva recomendado, con presentación, nudo y desenlace.
Sobretodo en el amor tuvo su máxima importancia. No existían las facilidades de comunicación actuales, y entonces las cartas eran esperadas con el corazón salido, fuera de sitio. La gente las guardaba y cuando, llegado el caso, se separaban, aparte
del anillo de su madre, te pedían devolver las amarillentas cartas.
Como apreciarán en la adjunta, expuesta al final, sigo el modelo tradicional: una pequeña introducción para romper el hielo y no ir directamente al grano, a la manera de Cervantes, o García Márquez; seguidamente, una proposición detallada y finalmente, el cierre con un toque humanitario que siempre queda bien. Todo ello, encabezado con un título sugestivo que llame la atención que es de lo que se trata.
Ahora que las Fiestas han dejado paso al trabajo y retomamos la actividad después de dias de juerga y alegría, les propongo un reto que creo está al alcance de su mano:
Enchegar el reloj del Carrer Horta, enfrente de la Biblioteca y encima de la antigua oficina de la Caixa.
No puede ser que el elemento más representativo del Barrio lleve varios años parado. Es una pésima imagen y dice muy poco en favor de los vecinos.
Somos tan dejados como para permitirlo?
Hágase una reclamación al Ayuntamineto, al Organismo que proceda, organicemos una sentada, una cuestación, movamos lo que haga falta para que el sonido de la campana vuelva a acompañar nuestro quehacer diario demostrando que como sociedad, estamos vivos, en hora.
Soy un vecino de Feliu i Codina y solía enseñarle a mi nieto el reloj cuando de regreso a casa, daban, gozosamente, las 5 de la tarde.