jueves, 27 de agosto de 2026

El Níspero de Oro




A la manera que existe el Premio Limón como galardón que la Peña Periodistica Primera Plana concede a figuras públicas que han mostrado un trato áspero, difícil o distante con los medios de comunicación, debería convocarse el Premio Níspero o similar, (Madroño Salvaje o La Mangrana Podrida, también valen) sobre hechos insólitos, estampas trasnochadas, actitudes, frases o refranes caducados de nuestra cultura que por su misma condición merezcan ser abolidas, erradicadas.

La participación es libre y popular. Todos conocemos alguna calle cortada que no va a ningún sitio, o estatua dirigida a alguien que la historia ha demostrado que no merece; una marca de pan que a las dos horas de su elaboración, por su dureza, resulta incomible. En fin, cualquier desaguisado digno de mención, de distinción como mal ejemplo para que no se repita.

Mi propuesta como candidata a este competido certamen es la la letra del pasodoble El Beso, compuesto a mediados del siglo XX, y cuya frase más icónica es: "La española cuando besa, ¡ole!, es que besa de verdad, y a ninguna le interesa, ¡ole!, besar por frivolidad".

Por asociación de ideas he recordado la exitosa obra de Luis Carandell y copio y pego la descripción que la acompaña:

Un homenaje al ingenio español para los momentos de baja moral. Dicen que los españoles forman una raza oculta y prehistórica; fusión de norte y sur, de los «bárbaros» celtas y los «dulces» íberos; mezcla de árabes, judíos, godos y hasta indios importados; adobada con la Contrarreforma, la Inquisición, contrarrevoluciones y planes económicos. Se dice que estos bárbaros sujetos, candorosos y brutales, inteligentes, un poco vagos, socarrones, cínicos, generosos y envidiosos, se extinguen a medida que avanzan los tiempos. Pero Luis Carandell los llevó al ámbito de las letras sin más intención que amenizar la velada con su show el gran circo de Celtiberia.

lunes, 24 de agosto de 2026

El "parapluie"

 

Ha aparecido, inesperadamente, un paraguas. En nuestro coche. Alguien, no sabemos quien, se lo ha dejado olvidado. O nos lo prestaron, y no recordamos su amable dueño. Y no sabemos que hacer con el. Aborrezco disfrutar las cosas ajenas. Me resultan extrañas, devaluadas, poco interesantes. Soy, entonces, un mal comprador de segunda mano. Algún vinilo o libro descatalogados. Raramente pido nada prestado y me libera, en grado sumo, el hecho de devolverlo.

Por tanto, ya tenemos, un tema menor atascado. Otro más. 

En este primer mundo donde tenemos con nuestro esfuerzo, lo esencial cubierto, nos alteran circunstancias o cuasi manías estéticas si se quiere que no son, por su escasa gravedad e importancia, para nada dignas de consideración. Por ejemplo, con la edad he llegado a detestar el ruido. Ese ruido grosero, inútil, gratuito, que a cualquier hora que se produzca es inoportuno, a destiempo. Esas risotadas impostadas de grupos ociosos que, alargando infinitamente la reunión, ya no saben que explicarse. 

Esos portazos, que ponen a prueba la estructura de los edificios. (Ya las puertas no se acompañan dulcemente, se estampan contra su marco). E incluso, en la cefetería o granja, el chocar de los platos del servicio del café una vez lavados y prestos para su utilización una vez enjugados.

Pero volvamos al hallazgo del paraguas. Es el elemento disuasorio de los bancos en el ejemplo sobre la volatibilidad en la concesión de créditos: te lo prestan cuando hace sol, y cuando llueve te lo niegan, te lo requisan. Decia Pitigrilli que es un artilugio al que se le dedica mucha más atención comparado con el poco servicio que presta. Es de todos modos, transportarlo la forma más segura de que no llueva.

sábado, 22 de agosto de 2026

Charlas estivales: Un lugar en el gallinero!


The Fakir

 Las películas nos gustan porque su temática nos toca de algún modo, nos afecta, nos conmueve, mantenemos algo en común pero esas afinidades no son estables, permanentes, en los demás casos, fuera de nosotros. Quiero decir, nuestra experiencia, la sensación que experimentamos ante un film no es extrapolable o compartible para un segundo o un tercer cinéfilo.

Por tanto, hablar de cine es una tontería o una inutilidad. Y mucho más recomendarlo. Transmitir un sentimiento es una ardua tarea. Es como hablar de sexo o explicar la sensación de degustar un bombón. El cine se visiona, el sexo se practica, el bombón se come. Así de fácil.


Me inicié como lector con Fotogramas y luego cambié a Dirigido por... y seguí durante algún tiempo programas televisivos sobre el Séptimo Arte. Ahora voy por libre. No encuentro donde documentarme y soporto como mejor puedo la avalancha de películas y series, que inundan las plataformas. En este momento se hace más necesario que nunca un Ambrosio, un antiguo mayordomo y chófer, reconvertido, que se dedique a encontrarnos películas de inusitado interés.

domingo, 16 de agosto de 2026

El Crepúsculo De Los Dioses - Billy Wilder


Título: El Crepúsculo de los Dioses
Título original: Sunset Boulevard
País: USA
Estreno en USA: 10/08/1950
Director: Billy Wilder
Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, D.M. Marshman Jr.
Reparto: William Holden, Gloria Swanson, Erich von Stroheim, Nancy Olson, Fred Clark, Jack Webb, Lloyd Gough, Cecil B. DeMille, Hedda Hopper, Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, H.B. Warner, Franklyn Farnum.

Sinopsis:
Joe Gillis es un joven escritor de segunda fila que, viéndose acosado por sus acreedores, se refugia casualmente en la mansión de Norma Desmond, antigua estrella del cine mudo, la cual vive alejada de la realidad y sólo acompañada de su fiel criado Max. A partir de ese momento, la actriz pretende que Joe corrija un guión que ella ha escrito y que va a significar su regreso al cine.

http://www.elseptimoarte.net/peliculas/sunset-boulevard-993.html


El comienzo de El crepúsculo de los dioses es puro cine negro: coches a toda velocidad, sirenas de policía, una piscina, un cadáver en ella y una voz en off. Solo que en esta ocasión la voz que nos narra los sucesos es la del hombre que flota en el agua y que comienza a contarnos cómo llegó allí. En pocos minutos conocemos el principio y el final de la historia.





Vaya manera de empezar


Un triste final de inicio


El leopardo viene de lejos


El glamour se tiene o no


Todo tiene su precio


Un toque de atención


Vivir con desahogo


La ...


...última...


...interpretación


Ambiente relajado


Anécdotas y comentarios


Un trío perfecto