martes, 2 de diciembre de 2025

De repente, el último Otoño precoz


Jo Stafford - Autumn In New York

El Otoño es el tiempo comprendido desde el Verano hasta el final de la Primavera, hasta que llega otra vez el Verano. La gente quiere sol todo el año. Calor, caravanas y tinto solo o en compañía. Soporta estoicamente sus incomodidades colaterales como una contraprestación propia de la Estación. Existe una predisposición natural ambiental, institucional, Oficial.


Al Caiola - 
Early Autumn

El Otoño, es, contrariamente, la temporada donde junto con la caída de la hoja, todo se deprime. Lleva implícito algo de decadencia, agotamiento, de final de ciclo. Hay un mal rollo general, y no está uno para mandangas. Nadie hace proyectos sólidos en estos días. Es un trámite. Solo quieres que pase pronto.


Tal Farlow - Autumn In New York

Puestos a elegir, yo lo prefiero en francés: L'Automne, que suena más gutural y benigno. Más cálido y confortable.
El preferido por las personas recias, los rechonchos, que con la excusa del frío que no llega, te vas cargando de chalecos y pellizas arropando con disimulo esos kilitos de más.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Momento que tenía que llegar, para una relación estable y fluida

 


Al quedar en desuso la querida costumbre de escribir cartas, la correspondencia epistolar, nuestros buzones particulares, trabajan para el enemigo, convertidos en terminales colaboracionistas con la Administracción-Organismos Oficiales, recogiendo avisos, sanciones, y, toda suerte de notificaciones de impuestos y tributos. Sometiendo el trámite de su apertura en una decisión, repetidamente, aplazada por desagradable.

Es impensable rescatar del lóbrego receptáculo una carta normal, donde una antigua novia, por ejemplo, confiese que si, que se lo ha pensado mejor, y rectifique, anunciándote, que donde se alzaba un muro insalvable para vuestra común amistad, se extiende, ahora, una espléndida autopista de seis carriles por banda viento en popa a toda marcha, sin peaje, incluyendo, como prueba, un pétalo de una humilde flor, desecado.

 

I Should Care

O de Carlitos, traspapelada y repartida 50 años tarde, desde el Ejército, con una foto sepia donde empuñando un fusil, como se maneja una guitarra en un grupo de rock, y, con cara de definir, como en el viejo chiste, las partes de las que consta, en dos: fu y sil.

Bien. Armo todo este alboroto, todo este festival de incruentos fuegos de artificio para rogarles una atención, un detalle, de su parte.
Nos le pido una misiva a la antigua usanza, con franqueo de trajes militares de época o regionales; simplemente, un simple comentario. Aquí abajo.

Esta relación funciona mejor cuando los lectores, si los hubiera, se manifiestan, afloran y participan.

A lo que deduzco, está leyendo esto, y, sin embargo, nada se de usted. Como es? A que dedica el tiempo libre? Merecería un saludo (cordial) de su parte?
Fulgen.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Esclavos del ritmo y del deseo


¡Cuan farsantes y ventajistas somos ante la irreprimible fuerza de nuestros deseos!.

Y que difícil resulta, entonces, renunciar a lo que anhelamos, imperiosamente. A aquello que en un rápido proceso de apropiación y consecución, idealizadamente, nos conviene.

Casi que nos corresponde, por derecho; postulándonos como merecedores naturales, de ello.

Por la ley del embudo.

Hay que ver cuan indulgentes y benévolos somos.
Como combinamos y retorcemos los hechos, las condiciones, los supuestos, para que una serie de acontecimientos, de manera tramposa en el solitario de nuestros intereses, a sabiendas, confluyan, con la visión más optimista, y, encajen en el fin que pretendemos.


The Musical Score of Gigi- Gigi

No hay barreras, ni competencias, ni limitaciones. O nosotros o nadie. Tal vez, el diluvio.

Luego, la cruda realidad se impone derrumbando el castillo construido de falsas ilusiones, de vanas esperanzas, y nos aferramos, al otra vez será, y nos conformamos, pues bien mirado, no era lo acertado, lo oportuno, en una nueva comprobación de que la zorra cuando no alcanza las uvas, se consuela con que estén verdes.

(Cuando no sepas de que hablar, ni hayas hecho la Mili, ni por tanto contarla, acude al refranero. Es fuente inagotable de sabiduría caduca / caducada, además es barato, está al alcance comprensivo de cualquier interlocutor, y, da como un aroma a chanel manchego nº 5. Créeme, vale la pena. Ataca por ahí. Es mejor que permanecer callado, o, entregar el papel del examen en blanco.)
Fulgen.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Unidades de gigantescas manos con incontables dedos

 

Mambo Jazz

Adoro la música. 
No; la música, en general, es el Gran Continente; siendo, los países, sus diferentes géneros, y, los interpretes constituirían, titulando en orden a su importancia y renombre: sus capitales, ciudades y pueblos. 
Y aún, diseminadas, minúsculas y recónditas aldeas. 
No. 
Amo, por tanto, las canciones. 


Billy Taylor Trio - Mambo Inn

Las canciones resultarían, entonces, las casas: humildes, acogedoras, obradas con escasez de elementos, sobrias, ejemplo de voluntariedad; con su particular y oculta historia, sencillas, breves de tamaño, dignas, instaladas en la frontera de dos estados, siendo difíciles de ubicar / catalogar, fácilmente comprensibles o enigmáticas, requiriendo procesos más costosos, como situadas en lugares apartados, de empinadas cuestas y carreteras zigzagueantes; o muy ricas y ostentosas, resplandecientes, elegantes, extensas, profundas, colaborando en su construcción un sinfín de componentes y hasta diseñadas con un arquitecto / director.


Francisco Dia et son orchestre - Deux corps sur la plage 

Las conozco, las visito, asiduamente, y, vuelvo a ellas cuando siento su urgente necesidad.

Todas, preferencias aparte, me son útiles, con aportaciones únicas, diferentes, y ninguna me sustituye a otra. Son como unidades de gigantescas manos con incontables dedos que, todos te fueran necesarios, y, quisieras por igual. 
(La imagen es poco acertada sobre todo porque no encontrarías guantes tono pastel, y, menos, de ese modelo). 
Fulgen.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Escalada por la parte Sur

Zizi à l'Alhambra

 Conviven diversidad de formas de prosperar en la escala laboral, siendo más rápidas y directas, las, en mayor o menor grado, inconfesables, ya que por su misma condición de alegalidad, conocen y disfrutan de atajos o brevedades vedados a las rutinariamente meritorias.

Una de esta modalidad garantizada es el ascenso coñero, que, como su propio nombre indica, consiste en escalar puestos por vía vaginal, no por el conducto, físicamente imposible, pero si como una forma comercial actualizada del pago en especies, o, en recuerdo del extinguido trueque.


Difiere de su hermana gemela, la vulgar promoción camastrera, en que el sujeto protegido no participa, pasiva ni activamente, en el uso y disfrute de la carne, y, su inmediata elevación, se ejerce por delegación, en una extraña suerte de carambola. 
Es decir, alguien muy allegado incide en la titular de un coño estratégicamente situado, para que a través de este medio, influya, canalice y surta efecto la deseada petición.

Como verán la fórmula presentada aquí, goza de mayor grado de sofisticación, pues, la maniobra no se aprecia, a simple vista, quedando entre un "si es / no es", y resulta, desde luego, más aséptica, al quedar diluida y enmascarada.

Se nota, en último extremo, en que al incorporarse el recomendado al nuevo destino, le respetan, escrupulosamente, el tiempo reservado para desayunar ya en su primer día de trabajo. 
Fulgen.