A la manera que existe el Premio Limón como galardón que la Peña Periodistica Primera Plana concede a figuras públicas que han mostrado un trato áspero, difícil o distante con los medios de comunicación, debería convocarse el Premio Níspero o similar, (Madroño Salvaje o La Mangrana Podrida, también valen) sobre hechos insólitos, estampas trasnochadas, actitudes, frases o refranes caducados de nuestra cultura que por su misma condición merezcan ser abolidas, erradicadas.
La participación es libre y popular. Todos conocemos alguna calle cortada que no va a ningún sitio, o estatua dirigida a alguien que la historia ha demostrado que no merece; una marca de pan que a las dos horas de su elaboración, por su dureza, resulta incomible. En fin, cualquier desaguisado digno de mención, de distinción como mal ejemplo para que no se repita.
Mi propuesta como candidata a este competido certamen es la la letra del pasodoble El Beso, compuesto a mediados del siglo XX, y cuya frase más icónica es: "La española cuando besa, ¡ole!, es que besa de verdad, y a ninguna le interesa, ¡ole!, besar por frivolidad".
Por asociación de ideas he recordado la exitosa obra de Luis Carandell y copio y pego la descripción que la acompaña:
Un homenaje al ingenio español para los momentos de baja moral. Dicen que los españoles forman una raza oculta y prehistórica; fusión de norte y sur, de los «bárbaros» celtas y los «dulces» íberos; mezcla de árabes, judíos, godos y hasta indios importados; adobada con la Contrarreforma, la Inquisición, contrarrevoluciones y planes económicos. Se dice que estos bárbaros sujetos, candorosos y brutales, inteligentes, un poco vagos, socarrones, cínicos, generosos y envidiosos, se extinguen a medida que avanzan los tiempos. Pero Luis Carandell los llevó al ámbito de las letras sin más intención que amenizar la velada con su show el gran circo de Celtiberia.
