Según la definición aprendida de Metro como medida de longitud "es la distancia en una barra de aleación de platino e iridio entre dos marcas a 0 grados que se conserva en el Museo de pesas y medidas de París", y estableciendo un paralelismo definitorio, el precio del café con leche es el baremo permanente para evaluar el coste real de la vida y se comprueba, al instante, en cualquier cafetería, bar u horno-café-panadería de nuestra geografía.
Es el indicador más eficiente, fiable y momentáneo que actualizado periódicamente ofrece información de la escalada general de los precios.
Ahora con el principio del nuevo año ya se ha repercutido y aunque poco, el va a lo suyo, sigue subiendo. Lo estoy abonando a 1,75€ (descafeinado) pudiendo considerarse un precio estándar medio.
Pero las subidas son continuas, generales y permanentes, afectan a todo aunque en los servicios cueste más detectarlas. Llegan más tarde, facturadas, solapadas, pero llegan.
Como por ejemplo en los chuchos. Estas pastas fritas rellenas de crema cuya sola presencia debe estar prohibida por todos los dietistas, y su consumo los desaconsejan 11 de cada diez cardiólogos.
Sea como fuere, si tienen interés lo puedo explicar, soy comprador de este convoluto de grasa, triglicéridos y colesterol del malo, y, naturalmente, se ha visto afectado por el incremento sacrosanto anual, en gran medida, como paso a exponer.
Adquirido en un horno semi-pastelería, es decir calidad medio alta, lo estaba pagando a 2,30 € la unidad, y al otro día de las uvas.....



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