viernes, 23 de enero de 2026

El tiempo que hace que no hace este tiempo



Este título además de capicúa, que se lee prácticamente igual de izquierda a derecha que al revés, encierra uno de los temas que ha pasado de ser una simple conversación de ascensor, para transformarse en materia de estudio e información en prime time. Ahora la climatología se analiza, se predice y se escruta. 
Hemos pasado de contar con un solo Mariano Medina "hombre del tiempo" para todo el país, que te ofrecía un predicción corta, exigua, rudimentaria, dibujada con tiza en una pizarra, a disponer de una legión de informadores que te la facilitan y acercan con los más modernas tecnologías y sistemas infográficos.



Por tanto, este derroche didáctico ha permitido que la gente, la plebe, se maneje bien con las borrascas, los frentes lluviosos y las perturbaciones, dando base científica y contenido a la prevención de un seguro dolor de cadera o un incómodo malestar en la prótesis, por un inminente cambio de tiempo.

Ahora el tiempo forma parte de nuestras vidas. Está más unido a nosotros que nunca. Antiguamente era materia reservada para los campesinos y los agricultores interpretaban en él, año de nieves año de bienes, el adecuado momento para la siembra o el augurio de una buena cosecha.

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