Hablaba ayer de la autonomía y tranquilidad que supone ser un chapuzas, ya que no un manitas, un sujeto resolutivo, ante pequeños inconvenientes, desajustes o arreglos en el ámbito doméstico / familiar.
Por compararlo, de alguna forma, con la habilidad de saber conducir y la independencia y libertad que ello conlleva. Y llegado a este punto, caigo en la cuenta, de que esta facilidad para el volante y la destreza en la conducción que los pillos demuestran a muy temprana edad, no está generalizada en todas las capas de la sociedad.
Por compararlo, de alguna forma, con la habilidad de saber conducir y la independencia y libertad que ello conlleva. Y llegado a este punto, caigo en la cuenta, de que esta facilidad para el volante y la destreza en la conducción que los pillos demuestran a muy temprana edad, no está generalizada en todas las capas de la sociedad.
Existen personas totalmente negadas para conducir. Y esta incapacidad se aprecia en contraposición a su estudios, escala social y puesto de responsabilidad que desempeñan. Dicho de otro modo, son capaces de ganarse la vida (bien), de desarrollar una actividad académica, de sobresalir meritoriamente en un cargo cuya función exige un alto grado de preparación, pero no esperes verlos en el asiento del conductor a los pedales del vehículo.
Por una dilación en la edad de obtener el permiso de conducir, con lo cual según su criterio, siempre han sido mayores para apuntarse en una Auto-escuela, o por un sentido del ridículo que les atenaza, siguen manteniendo esa "mancha" en su expediente.
Es su talón de Aquiles, su punto débil, su limitación palpable que solo confiesan muy, muy en la intimidad.



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