martes, 10 de febrero de 2026

Cógele Bien El Compás



Para cuantificar y visualizar el grado de decepción ante lo que nos rodea, me acompaña una lista de deseos incumplidos con pequeñas y grandes gestas de conquistas inalcanzables que estos ojos no van a ver. Son mejoras estéticas, adelantos prácticos, avances sociales, que por su naturaleza o envergadura complican su arreglo o consecución.

Últimamente estoy de enhorabuena, he tachado dos en el plano urbanístico: la demolición de un caserón ruinoso en una de nuestras calles y la rehabilitación de una finca centenaria, con solera, en la plaza céntrica y neurálgica del Barrio.

Pero mis aspiraciones, -el papel lo soporta todo-, no tienen límite. Abarcan lo social y hasta lo legislativo. Y es ahí donde pierdo toda esperanza.

Con la escasez y el bien común que representa el trabajo, imaginaba un futuro idílico, ya libre de humo, con la prohibición, por fin, de fumar en las terrazas y dando rienda suelta a mis elucubraciones, pensaba en una lejana sociedad justa y distributiva, donde el trabajo para la Administración debería regularse y concederse solo por un periodo de 10 años.

A ver si me explico. Contar con la ventaja de trabajar en Administración es un preciado botín como para disfrutarlo por toda una vida. Siendo las plazas limitadas y ofrecidas por concurso, no hay opciones con el sistema actual y es sólo para unos pocos. A veces esos pocos, son de una misma familia (enchufados) o de una misma capa social (privilegiados).

Con mi propuesta, ese empleo cómodo y seguro sería un medio y no un fin, y cada plaza fija, "en propiedad", sería ostentada en un ejercicio por 4 personas, obligándonos, igualitariamente, a todos, a buscarse la vida sin ese paraguas protector de papá Estado. Verdad que la cosa cambiaría? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario