jueves, 1 de enero de 2026

El desagradable momento de rebajar precio



Llegado a esta cierta edad, como dirían las folclóricas que no desean revelar sus años, dedico estos días a la visita rutinaria a los supermercados, y, entre compra y compra, para compesar, frecuento el Servicio de Correos y otras empresas de transporte nacidas con el auge del negocio de Internet, para la venta de esos artículos particulares que hemos ido acumulando y nos han acompañado durante buena parte de nuestra vida. En concreto, los relacionados con la música en su formato de CDs y LPs.

Es extraordinario este invento que por frecuente y normalizado dejamos de valorar, que podamos ofrecer y adquirir cualquier cosa a traves de estas plataformas sin que la distancia ni el lenjuage sean un incoveniente para realizar una rápida, segura y aséptica transacción.


Sucede, no obstante, que al hecho doloroso de desprenderte de algo que has querido se una un enevitable y casi generalizado regateo en torno al precio. La gente acudimos a estos canales de compra con la más ruín y tacaña de nuestras versiones. El exceso de oferta abarata el producto, pero todo tiene un límite.
Hacer simplemente un paquete y trasladarlo al lugar del envío ya tiene, en si mismo, un coste que supera, en la mayoría de los casos, al importe recibido.

Ahora, un francés me pide descuento sobre un CD recopilatorio de Serge Gainsbourg ofertado en 4,90 queriéndolo adquirir en 3,40 € y le he dicho que no. Que semejante rebaja sería una falta de respeto a su memoria. Si me pudiera haber extendido en justificar mi negativa, hubiera añadido que esta bajada estaría bien para un trabajo de Abba, del dúo Baccara o de Boney M. Se imaginan el sacrilegio de un Lp de Sinatra a 1 y triste Euro?