miércoles, 10 de diciembre de 2025

Ay! amor, ya no me quieras tanto



Es comunmente conocido como varios pueblos lejos de nuestro entorno, cuentan en su cultura con celebrar la muerte, quitándole el dramatismo que para nosotros representa, como un paso más, con festejos de toda índole y pelaje. 
Incluso aquí, va calando sino la celebración, si una resignada aceptación que este hecho luctuoso no deja de ser un trámite inevitable que une nuestra existencia terrenal, con no sabemos muy bien qué. (Dejo abierto esta salida de acuerdo a las creencias de cada cual).

Pero no apelemos a la tristeza, hoy quiero hablarles de alegrías. En una sociedad tan dispuesta para los puentes, los acueductos, la fiesta en general y el cachondeo tenía que suceder como así ha sido.



Resulta que en Turín, en la clase alta italiana, un empresario canceló su boda en plena celebración porque su prometida le era infiel. Y mencionó otras indedelidades de su pareja entre el asombro y perplejidad de los invitados.

Esto es, entramos en la era del júbilo y el festejo inverso. Una recontracultura de la contra cultura. Como Maxwell Smart, el Superagente 86, que luchaba cotra las fuerzas del Mal alistado en el recontra espinaje.

No sería de extrañar, por tanto, que entre las actividades ofertadas por los Salones para banquetes de grandes festejos se añadiera junto a las conocidas bodas, bautizos y comuniones, la última: divorcios y separaciones.
 

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